En Español: Home loan purgatory

Sofí­a Hernández habí­a terminado de servir la cena y se estaba sentando para ayudar a su hijo de 6 años a estudiar para su examen semanal de ortografí­a. Eran alrededor de las 5 de la tarde y su esposo casi llegaba del trabajo cuando ella escuchó a alguien tocar el timbre.

Estaba oscuro afuera y Sofí­a, cuyo nombre ha sido cambiado para proteger su privacidad, no esperaba invitados. El perro empezó a ladrar salvajemente y su hijo apenas iba a correr a la ventana para ver quien estaba allí­. Pidiendo que se quedara donde estaba y que terminara practicando sus palabras del vocabulario, ella fue a mirar por la ventana y vio un hombre con una carta.

“Hola, vengo de Bank of America. ¿Es usted Sofí­a Hernández?” recordó que él dijo. “Me mandaron a entregar una carta a los propietarios de aquí­.”

Su corazón empezó a latir aceleradamente. Ella y su esposo, Armando, habí­an vivido en la casa en el vecindario Dunning al Lado Noroeste por ocho años y medio pero ahora estaban cinco meses atrasados con su hipoteca. Estaban entre la primera ola de dueños de casa escasos de dinero quienes estaban buscando asistencia por medio del nuevo programa de modificación de préstamos del Presidente Barack Obama para bajar sus pagos hipotecarios mensuales. Pero eso habí­a sido hace meses y el banco habí­a estado procrastinando en tomar una decisión.

Armando, quien es dueño de su propia compañí­a de construcción, habí­a podido pagar los $760 adicionales de su hipoteca de $1,000 cuando la tasa se ajustaba hacia arriba durante los años. Pero entonces el negocio de construcción empezó a agotarse en 2007. Mientras estaba trabajando, Armando tuvo un accidente y fue hospitalizado, cargando la familia con más facturas que pagar. En enero 2008, Sofí­a fue despedida de su trabajo de tiempo completo y hasta ahora no ha encontrado uno nuevo.

Mientras el hombre se paraba en la puerta, Sofí­a mandó a su hija de 14 años por la puerta de atrás a buscar a Armando, cuya camioneta estaba entrando al garaje detrás de la casa. Durante ese espacio de tiempo, Armando ya habí­a llegado a la puerta principal donde escuchó la conversación.

Su cara se puso blanca. Imaginó a su familia siendo echado a la calle. Su primer pensamiento: “Ay, Dios. Ay, Dios. ¡Ay, Dios! ¿Es este el dí­a que hemos estado temiendo?”

En febrero 2009, Obama anunció la autorización de $75 mil millones para abreviar los embargos hipotecarios con motivar a los bancos a bajar permanentemente los pagos mensuales hipotecarios. La meta es de 3 a 4 millones de modificaciones hasta 2012. Pero con aproximadamente 113,000 préstamos permanentemente ajustados hasta diciembre, la administración de Obama está actualizando su programa novato a continuación de las quejas de los clientes de los bancos perezosos quienes están manejando las solicitudes torpemente.

Ahora, un año después del lanzamiento en marzo, una investigación por Chicago Reporter muestra que muchos residentes de Chicago tienen menos de 50% de probabilidad de obtener esas modificaciones–”aun con la ayuda de consejeros de propiedad de vivienda certificados por el gobierno. Además, los í­ndices de embargo hipotecario para la ciudad se mantienen altos y aun cuando las personas solicitan una modificación de préstamo, cientos todaví­a terminan perdiendo sus hogares.

Por medio de entrevistas con expertos de vivienda y consejeros nacionales y locales, Reporter encontró que los bancos están cortos de personal e inundados con solicitudes, haciendo que algunos propietarios tengan que esperar hasta nueve meses para saber si han sido aprobados. En otros casos, los bancos rutinariamente han perdido el papeleo de los propietarios, forzándoles a meter varias solicitudes, o el personal del banco ha escrito mal la información de ingreso, lo cual descalifica a los solicitantes. Además, algunos bancos están empezando el proceso legal de embargo hipotecario mientras deciden si aprobar o negar la solicitud de modificación de préstamo del cliente.

Algunas personas han tenido la suerte de ser aprobadas por una modificación de préstamo temporal solamente para descubrir más tarde que nunca será permanente.

“El paso de estas [modificaciones de préstamo] es un gran, gran, gran desastre,” dijo Kathleen Van Tiem, gerente del programa de intervención de préstamos de baja calidad crediticia (subprime) en la oficina de Chicago Lawn/Gage Park de Neighborhood Housing Services of Chicago, la agencia más grande en la ciudad de consejo de embargo hipotecario. “No hay suficiente movimiento y [Home Assistance Modification Program] ha sido altamente decepcionante.”

Agencias de consejo de vivienda de Illinois certificados por el departamento federal de vivienda y que participan en el programa de modificación han estado manteniendo un conteo de sus clientes y resultados desde que el programa comenzó hace un año. Sus datos proveen un muestreo pequeña de quienes están buscando consejos y cuales son los resultados.

Reporter analizó los resultados de esos datos, proveí­dos por Illinois Housing Development Authority. Entre los aproximadamente 7,200 clientes solicitando servicios de intervención de embargo hipotecario, Reporter encontró que:

En Illinois, Latinos tení­an el í­ndice más alto de modificaciones de préstamo exitosos que cualquier otro grupo racial o étnico. Menos de la mitad–”45 por ciento–”de las solicitudes de los latinos resultaron en una modificación, comparados con 31 por ciento para asiáticos, 18 por ciento para afroamericanos y 13 por ciento para clientes blancos.

La mayorí­a de los clientes solicitando una modificación era latina. Sesenta y uno por ciento de ellos dijeron que estaban atrasados con sus hipotecas debido a una reducción o pérdida de ingreso. El í­ndice fue ligeramente más alto que el de sus homólogos blancos o negros. Solo 16 por ciento de los latinos dijeron que no estaban pagando sus hipotecas porque el pago del préstamo habí­a aumentado.

Doce por ciento de las solicitudes en Illinois–”15 por ciento en Chicago–”todaví­a resultaron en la pérdida de un hogar durante o después del proceso de modificación del préstamo. El í­ndice para los latinos fue 17 por ciento, seguido por asiáticos con 12 por ciento, solicitantes blancos con 6 por ciento y solicitantes negros con 5 por ciento.

Es difí­cil evaluar las razones exactas porque los latinos están sobrerepresentados en el proceso de modificación de préstamos, aunque no es sorprendente considerando las dificultados que las minorí­as están enfrentando con í­ndices altos de embargo hipotecario, dijo Zhu Xiao Di, un analista de investigación en Joint Center for Housing Studies de la Universidad Harvard. El éxito de latinos en obtener modificaciones puede indicar un cambio total en la parcialidad racial anterior en el préstamo hipotecario, agregó Zhu.

Información local ofrece una muestra de lo que está pasando, pero es limitado porque muchos propietarios saltan las orientaciones y trabajan directamente con los bancos donde pagan sus hipotecas, dijo Janis Bowdler, la asistente directora de Wealth-Building Policy Project con National Council of La Raza, una organización de apoyo latino.

Además, algunos clientes optan por no responder a preguntas acerca de su raza o etnicidad y los consejeros sobrecargados no siempre son consistentes en llenar los códigos de resultados. Y es posible que los clientes puedan tener archivos duplicados, de acuerdo con Veronica Dzhafarov, una administradora del departamento legal para Illinois Housing Development Authority. “Este tipo de datos puede estar lleno de errores, pero, desafortunadamente, es lo mejor que tenemos para hacer cualquier tipo de afirmación acerca de como se encuentra la gente,” dijo Zhu.

Es aun más difí­cil determinar el impacto porque mientras los bancos están requeridos a reportar los datos de raza y etnicidad al Departamento del Tesorero de EEUU, el Departamento ha elegido no comunicar tal información al público. Los datos no han sido colectados por suficiente tiempo para ser fidedignos estadí­sticamente, lo comentó un portavoz del tesorero a Reporter.

“Es algo acerca de que hemos estado quejándonos,” dijo Bowdler. “Es imperativo que sigamos lo que está pasando en las poblaciones latinas y afroamericanas para que podamos ver si hay algunas disparidades en las modificaciones que se les están ofreciendo a las minoridades. Hasta ahora, no sabemos mucho acerca de la población en general y no podemos realmente mantenerles responsable a los bancos sin eso.”

Oficiales del gobierno supervisando el programa dicen que es demasiado temprano para saber si el número de propietarios entrando a un embargo hipotecario está cayendo de acuerdo con la meta del programa.

De acuerdo con Woodstock Institute, el número de embargos hipotecarios en el área metropolitana de Chicago de seis condados continúa creciendo. Hubo un aumento de 18 por ciento en el número de embargos comparando el tercer cuarto de 2008 con el mismo periodo en 2009. Entre ellos, 8,300 en 2009 fueron estimados de ser propietarios latinos y más de 10,000 propietarios afroamericanos, de acuerdo con un reporte en octubre por William C. Velasquez Institute, un grupo de expertos independientes.

En Chicago, comunidades de minoridades tienen los í­ndices de embargo hipotecario más altos y una parte desproporcionada de préstamos riesgosos y otros productos hipotecarios no sostenibles. También han sido afectados más por el desempleo. Aproximadamente 1.3 millones de familias latinas y 1.1 millones de familias afroamericanas esperan perder sus hogares debido al embargo hipotecario entre 2009 y 2010, de acuerdo con Center for Responsible Lending.

No queriendo ser otra estadí­stica, los Hernández comenzaron una lucha feroz para mantener su hogar. Antes de la lesión de Armando, él habí­a renovado el hogar–”levantando los techos bajos, removiendo un arco no deseado y reemplazando la alfombra vieja con pisos de madera que él pulió y barnizó. Los Hernández habí­an previsto a su hijo criando a su propia familia allí­ cuando creciera y los nietos futuros de la pareja corriendo por los pasillos y jugando en el jardí­n.

En diciembre 2008, la pareja llamó a Bank of America para decir que no podí­an pagar su hipoteca y necesitaban un pago más bajo. El banco les dijo que no porque ellos no habí­an dejado de pagar. El representante de servicio al cliente sugirió que Sofí­a llamara en enero, cuando el gobierno se estaba preparando para lanzar su programa de modificación de préstamos. Si fueran aprobados, el programa podrí­a limitar el pago de la hipoteca al 31 por ciento de su ingreso. Los Hernández estaban pagando 60 por ciento de su ingreso reducido en vivienda.

Cuando el programa empezó, Sofí­a llamó al banco y solicitó la ayuda por teléfono. Mandó por fax el papeleo requerido.

Pasaron semanas sin ninguna actualización y llegaba el próximo pago de la hipoteca. La familia no querí­a dejar de pagar. Alternaban entre no pagar sus cuentas de electricidad, gas y las tarjetas de crédito pero no fue suficiente. Eso fue cuando cancelaron su seguro del coche, teléfono de la casa y los planes para la quinceañera de su hija adolescente.

“Ha habido varias noches cuando me he despertado y he visto a mi esposo despierto y agonizando sobre nuestra situación,” dijo Sofí­a. “Me parte el corazón verle maltratándose, pensando que no está siendo un buen proveedor para nosotros.”

Desesperada, en abril 2009, Sofí­a llamó al banco acerca del próximo pago de la hipoteca. No habí­a mas cuentas por eliminar.

“Le rogué al señor en el centro de llamadas que me dijera que es lo que estaba pasando con nuestra solicitud,” Sofí­a dijo. “El representante dijo que se nos habí­a negado en marzo. –¦ Empecé a llorar en el teléfono y le pregunté, –˜¿Cómo puede ser si he hablado con ustedes varias veces desde entonces?'”

Rick Simon, un portavoz para Bank of America Homes Loans, dijo que el banco “trabajó diligentemente” con los Hernández para modificar su préstamo pero eran inelegibles para el programa de la administración de Obama. De acuerdo con el banco, la información financiera que la familia sometió mostró que podí­an pagar su hipoteca. Su pago mensual para el principal, los intereses, impuestos y el seguro no era más del 31 por ciento de su ingreso bruto, un requisito del programa de gobierno, de acuerdo con Simon.

Le pidieron a Sofí­a que empezara el proceso de nuevo. Semanas después, cuando llamó para chequear el estatus, le dijeron otra vez que el banco no habí­a recibido sus papeles. Mandó los documentos por fax de nuevo y empezó a llamar semanalmente para actualizaciones.

Los Hernández ya no podí­an pagar la hipoteca completa y para el pago de mayo, empezaron a pagar solamente con cualquier dinero que tení­an.

Entre las 25 entidades crediticias participando en el programa de modificación de préstamos el año pasado, Bank of America tuvo el número más grande de propietarios–”1 millón–”quienes estaban más de 60 dí­as morosos en sus hipotecas. Eso fue más del doble del número de la entidad en segundo lugar, JPMorgan Chase.

Las interacciones frustrantes de la familia Hernández con los representantes de Bank of America son indicativas de la situación que enfrentaron muchos propietarios en incumplimiento y sus consejeros de vivienda durante el año pasado. Atraí­dos con promesas de pagos hipotecarios asequibles, los prestatarios contactan a sus bancos en masa para evitar el embargo hipotecario. Pero después de estar en espera, respondiendo a preguntas extensivas financieras, haciendo copias de talones de cheques y cuentas y esperando por semanas y meses para una respuesta, a muchos les piden mandar sus solicitudes o papeleo una y otra vez.

Algunos solicitantes y sus enlaces sienten que los bancos no responden y son incompetentes. En enero, la administración de Obama actualizó al programa para ayudar a los propietarios hacer sus modificaciones de préstamo permanentes y combatir quejas numerosas acerca de que los bancos estaban perdiendo papeleo y eran ineficientes.

Van Tiem de Neighborhood Housing Services of Chicago dijo que cada consejero en su oficina tiene 50 a 60 casos de familias solicitando modificaciones–”muchos quienes han estado esperando nueve meses por una decisión definitiva.

Un documento de polí­tica publicado por National Consumer Law Center en octubre instó a los bancos a procesar más rápido las modificaciones. Algunos bancos posponen las solicitudes hasta que la documentación no esté válido, faltan de poner papel en las máquinas de fax que reciben la correspondencia de los propietarios, dan instrucciones contradictorias por medio de diferentes departamentos y frecuentemente hacen errores de ortografí­a en fórmulas que determinan la elegibilidad de uno para el programa, dijo Cathy Lazuka de Northwest Side Housing Center.

Los bancos “están contentos con hacer lo mí­nimo y puede ser como pedirles perlas al olmo que solo revisen el estatus de una solicitud de modificación de préstamo,” dijo Celena Santiago, gerente del centro de propiedad de viviendas en la oficina de Humboldt Park de Spanish Coalition for Housing.

Pero los bancos asediados dicen que no tienen suficiente personal y recursos para manejar la avalancha de solicitudes que empezaron a recibir cuando el presidente lanzó el programa hace un año y ahora están tratando de remediarlo.

Paul Leonard de Financial Services Roundtable dijo que “retos tremendos de capacidad” han surgido desde que los propietarios preocupados empezaron a inundar a los bancos. “Están empleando a más personas, entrenando más y moviendo los gastos del lado hipotecario al lado de mitigación,” dijo Leonard, vicepresidente de temas gubernamentales para Housing Policy Council del grupo, una asociación gremial de 25 entidades crediticias, proveedoras y aseguradoras.

Pero Sofí­a estaba perdiendo confianza en el banco. El mismo dí­a que supo que la modificación habí­a sido negada, ella fue a la página web federal de vivienda para sacar una lista de consejeros de vivienda aprobados.

Un estudio publicado en junio por Housing Action Illinois en conjunto con Woodstock Institute encontró que aproximadamente el 45 por ciento de los propietarios quienes cumplieron una orientación pudieron quedarse en sus hogares–”un í­ndice mucho más alto que los que tratan de navegar el proceso independientemente.

Más tarde el mismo dí­a, los Hernández se reunieron gratuitamente con un consejero en Northwest Side Housing Center.

Expertos de vivienda dicen que las barreras del idioma y una falta de confianza en las instituciones grandes, como los bancos, puede explicar la sobrerrepresentación significante de los latinos en pedir ayuda con agencias pequeñas de orientación de vivienda. Y como Armando, muchas de las personas quienes mantienen a sus familias son autoempleadas y tienen formas menos convencionales para verificar sus ingresos.

El consejero de los Hernández revisó el papeleo de la segunda solicitación para asegurar que cumplí­a con los requisitos del gobierno y contactó a Bank of America. Después de varias llamadas del consejero de vivienda–”y finalmente 5 meses después de haber iniciado la solicitud de la modificación del préstamo–”les dijeron a los Hernández que fueron aprobados por un perí­odo de prueba. Si hicieran los nuevos pagos más bajos a tiempo por tres meses, el acuerdo se pudiera convertir en uno permanente.

Los bancos están sintiendo la presión–”pero no lo suficiente–”de la administración de Obama y los defensores de mostrar progreso en completar modificaciones de préstamos, dijo Ira Rheingold, quien maneja Institute for Foreclosure Legal Assistance basado en Washington. Debido a esto, los bancos no han sido suficientemente rigurosos en procesar las solicitudes de los propietarios para llegar a sus cuotas, agregó. “Bank of America, por ejemplo, tení­a números patéticos, entonces movieron a un proceso de aprobación por teléfono y empezaron a usar el sello de goma en masa para reforzar esos números,” dijo Rheingold. “La mayorí­a de estas modificaciones temporales están hechas sin la documentación apropiada y cuando llega el momento de hacer la transición a unas permanentes, están enfrentando la evaluación extensiva.”

Como resultado, las modificaciones de prueba no están siendo automáticamente convertidas en ajustes permanentes, de acuerdo con los consejeros de vivienda. Y en algunos casos, los propietarios no pueden hacer los pagos modificados durante los tres meses después del perí­odo de prueba–”aunque el perí­odo de prueba se haya acabado–”entonces haciendo inválido una modificación permanente.

El consejero de los Hernández les dijo que el banco mandará los últimos documentos para su préstamo temporal para que los firmaran.

“Eufórico no es lo suficiente para describir,” dijo Armando. “Sentí­amos que era posible recapturar nuestro sueño de nuevo.”

En noviembre, los Hernández recibieron un paquete de FedEx de Bank of America. Pero no era el papeleo para la modificación. En cambio, era una oferta del banco diciendo que los Hernández habí­an sido aprobados por un pago de hipoteca de $1,960. El llamado “mejor opción, trato seguro” costará $100 más a la familia cada mes de lo que estaban pagando cuando solicitaron la modificación y extendí­a los pagos inasequibles otros 10 años–”a 40 años en total–”cuando la pareja todaví­a deberá $143,000. Después de hacer unas calculaciones, la pareja se dio cuenta de que cuando terminarí­an de pagar la casa, habrí­an pagado más de $1 millón en pagos de hipoteca por una casa que originalmente compraron por $229,000.

“Era como, –˜¿Qué?'” dijo Armando. “¿Qué les harí­an pensar que podí­amos hacer pagos más altos que los que nos metieron en problemas inicialmente?”

De acuerdo con Simon, esta oferta vino como parte del proceso normal de segunda mirada del banco bajo el programa National Homeownership Retention Program de Bank of America. “En noviembre, hicimos una oferta de modificación que hubiera cortado su pago mensual significantemente y reducido el balance del principal en la hipoteca. Nosotros creemos que este programa proveí­a una solución excepcional para los clientes,” Simon dijo en un comunicado escrito a Reporter. “Por razones que no sabemos, declinaron la oferta.”

Los Hernández de hecho habí­an ignorado la carta porque estaban esperando los últimos formularios de aprobación para la modificación del préstamo que su consejero habí­a negociado. En cambio, recibieron una visita de sorpresa en su puerta principal. Sofí­a estaba sentada en la mesa de la cocina con su hijo cuando Bank of America les visitó.

“Quédate allí­,” le dijo a su hijo de seis años mientras se acercaba a la puerta. Ya cuando el señor se identificó, Sofí­a le invitó entrar. Ella pensó que él estaba allí­ para entregar el papeleo diciendo que la familia se pudiera quedar en la casa. Pero la carta que le entregó a Sofí­a era otra copia de la oferta “mejor opción, trato seguro” que FedEx habí­a entregado hace un par de semanas. Sofí­a estaba confundida. El representante del banco dijo que le pidieron conectar a Sofí­a con alguien en el centro de llamadas ya cuando él la habí­a encontrado. El señor sacó su teléfono celular, marcó un número y le dio el teléfono a Sofí­a.

“Esta mujer en la lí­nea trató de intimidarnos a aceptar su paquete mientras yo seguí­a tratando de explicarle que nos habí­an aprobado para [Home Affordable Modification Program]. Ella me dijo que serí­a mejor que aceptáramos los pagos de $1,960 porque el programa no es 100% seguro,” dijo Sofí­a.

Sofí­a dijo que le dijeron que el consejero de vivienda con quien habí­a estado trabajando no habí­a sido autorizado a accesar los archivos del banco ni hablar de parte de Sofí­a y que el banco no negociaba con terceras personas.

Sofí­a rehusó la oferta, pero antes de que pudiera colgar el teléfono, la solicitaron a hacer un pago de hipoteca ese dí­a. La mujer en el centro de llamadas también le dijo que si su familia no sometiera talones de cheque actualizados, estados de cuenta y una carta de pena entre 48 horas, la oferta de modificación del banco será anulado porque la persona que estaba trabajando con el archivo de los Hernández no completó el trabajo satisfactoriamente.

Sofí­a colgó el teléfono. Esa noche se reunió con su consejero de vivienda, quien contactó a Bank of America el siguiente dí­a y confirmó que los Hernández sí­ habí­an sido aprobados por una modificación de prueba por tres meses durante que estarí­an pagando $572 cada mes.

Cada dí­a, Armando y Sofí­a esperan el correo y revisan el porche por una entrega FedEx de Bank of America. Cuando nada llega, se dan cuenta de que están mirando al calendario. Los Hernández deberí­an haber recibido instrucciones para su modificación de prueba antes de Navidad, pero las semanas continúan pasando. Después de año nuevo, el contacto del consejero en Bank of America dijo que el banco habí­a contactado a los invertidores del préstamo y que el préstamo estaba en el departamento legal. Mientras, la pareja sigue esperando.

“Para ser tratados así­ como clientes quienes hemos tomado todas las medidas para tratar de mantener a nuestras obligaciones–”es increí­ble,” dijo Sofí­a. “No hemos pagado nuestra hipoteca desde junio y siento que nuestra seguridad es un gran signo de interrogación ahora.”

“Es un purgatorio horrible,” agregó.

Contribuyendo: Kelly Virella, Amalia Oulahan y Jeff Biertzer.

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